viernes, 9 de enero de 2015

Llamadme Vanessa

No os creáis que esto va a seguir así, un jijiji permanente por el morro y a golpe de diario. Que las que me conocéis bien, incluso bíblicamente, ya sabéis que en general nunca acabo lo que empi

Perdón, he ido al tocador a emperifollarme. Al menos lo segundo. Digo que esto no seguirá así, de hoy en hoy y a diario, pero es que hoy en el diario de Lugo, página 2 lindamente titulada “Lugo/Sexualidad” (¿inteligencia militar?), aparece una noticia que me ha llegado al corazón. El escaneado es espantoso. De Comunicación de la Xunta, cómo va a ser:
Y lo mejor, el paquete accesorio. A ver. Estoy hablando en términos técnicos. Paquete informativo. Ya me ha quedado claro, queridas lectoras, que a este blog acudís en busca de otros paquetes, pero esperaos un poco, caramba. Uy. ¡Caramba! Mira qué cosas me hacéis decir…
Ahí le has dao, Lugo/Sexualidad. El único caso conocido en todo el planeta mundial galaico se da en Lugo, de la misma manera que en un pueblo de la banlieu de Coruña se creó el único registro español de uniones de hecho, creado para que dos hermanos pudieran compartir la patria potestad de sus respectivos hijos. Uniones, que no parejas, lo cual me anima a planteármelo por fin con algún animal que no relinche ni pida regalos por su cumpleaños. ¿Conocéis alguna oveja frondosa que quiera compartir sofá?
Los galicianos somos así. Lo mismo nos teletransportamos al siglo XXIII y planteamos con total naturalidad y alevosía la revolución sexual al año y medio de vida, que somos capaces de matar porque pretendes usurpar un centímetro de MI territorio. Lo del centímetro no es exagerado. En una ocasión en que me atrapó un atasco de 5.672 quilómetros entre una parroquia y otra de Rianxo, con la total aquiescencia de las autoridades competentes (?), pude comprobar cómo una vecina, sacho en ristre, abría seis o siete cejas a un vecino por moverle UN centímetro el linde de la finca. Le abrió la cabeza sin contemplación y, con los sesos al aire, el pobre incauto tuvo que declarar ante la Benemérita, que acabó de abrirle el resto de las vísceras. Que a los picoletos el atasco se la traía al pairo, pero que alguien muevas un linde, hasta ahí podíamos llegar. Tú mueve un linde y te caen encima el helicóptero de los GEOs, las tanquetas de las COEs, los beltzak de la Ertzaintza, el Séptimo de Caballería, el Afrika Korps, y espérate que no firmen un convenio de colaboración con el Isis y te jodan vivo, capullo, ¡mira que mover un linde!
La cosa es tan seria que para cartografiar el medio rural galiciano, los topógrafos tenían que ir custodiados. Y esto sí que va en serio. En más de una ocasión hubo que importar peña, pobrecilla, que huyó despavorida al primer levantamiento de sacho. Hecho el recuento, creo que tocamos a 4.572 leiras por cabeza, a razón de 3’25 milímetros cuadrados cada una. Y qué. Si te quieres cambiar de sexo al año y medio, es cosa tuya, Sariña, o Manolo, como te llames. Pero un linde é un linde, e se non o entendes, mellor que te quedes na túa casa, mamalón.
Aunque he de reconocer que a mí lo que me preocupa de todo este caso son las declaraciones de los padres: “Se nace transexual”.  Ay, madre. ¿Y si en realidad soy Vanessa? Voy a probar a ver…

Una aclaración: Hay quien asegura que es un fotomontaje. Nada más lejos de la realidad. Es un corta y pega de toda la vida. Y en Paint. Yo nunca acabo lo que empi


1 comentario:

  1. Potochó de toda la vida. Es obvio que esa melena no la tienes tu ni en las piernas, como claramente se contata en la foto del post anterior... Del resto, que quieres que te diga de ese tatuaje tobillero tan de los años 90!

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