Atribuyen a Mark
Twain el parto “Dentro de 20 años te arrepentirás de lo que no has hecho, no de
lo que hiciste”, y como yo a ese señor le tengo respeto y hasta cariño
-seguramente porque me dormí naciendo y llegué tarde para conocerle-, pues
comienzo hoy lo que debería hacer dentro de 20 años, no vaya a ser que para
entonces esté aún más calvo. Y empiezo con su cita este mi bloc virtual o blog,
que si estuviera tallado en madera noble, o lo escribiese Cela, sería un bloj.
Pero lo vamos a dejar en blog, que tampoco es cosa de empezar polemizando, que
yo soy de poco polemizar en general, aunque estoy dispuesto a hacer una
excepción contigo, imbécil.
No me resisto a
aclarar que a mí la frase del amigo Mark me parece un truño de tomo y
lomo, porque si un asesino confeso, después de 20 años en el trullo (por favor
que alguien recalque la estéticamente dudosa aliteración truño-trullo), resulta
que no está arrepentido, lo suyo sería reenviarlo, cual mail cadena, á cadea. Y
esta aliteración es todavía más patética, lo cual demuestra qué poca razón
tenía Twain: sin duda alguna, dentro de 20 años querré meter mi cabeza en el
subsuelo antes de que alguien lea estas líneas llenas de un pretendido sarcasmo
ingenioso, ingeniadas por un pretencioso canasto. Lo sé. Canasto no pinta un
cojón aquí. Pero es lo único que pegaba. A veces, la estética nos arruina una
buena frase. Es más, a veces una mala foto puede arruinar un buen texto…
También lo sé: no es el caso.
El
caso es que me desnudo ante Dios (que todo el mundo sabe que es mi adorada
Paula Abraldes), y ante vosotros hermanos, por vez primera, y tengo la misma
sensación que la primera vez que hice nudismo. Flooooop, a toda prisa bañador
al suelo y si te he visto no me acuerdo. Si existiese la categoría olímpica de
DVA (Desnudez a Velocidad Astronómica), ostentaría el récord mundial desde que
un buen día, en la insigne Praia do Castro de Baroña, el mundo pudo ver mi
pilila durante el largo espacio de tiempo que corresponde a 0’0 elevado a menos
10 000896 micras de segundo. Había juez japonés corroborando el crono.
Inauditamente veloz. Creo que Higgs dejó de buscar el bosón ese día y se dedico
a los blusones, o al blues, no lo sé, yo soy más de Twain y Abraldes, sobre
todo de la segunda. En fin, que me hubiera ganado con justicia un récord
mundial, pero como en Atenas están a lo que están, mayormente a librarnos de la
Merkel por la Gracia de Dios (Paula, tardas), pues se han olvidado de lo mío,
de reconocer la DVA como disciplina olímpica.
Así que aquí estoy, leidis an llentelmen, madam e mesié,
dispuesto a hacer el ridículo vía internet, que de hacerlo al natural ya estoy
aburrido. Y la ventaja será, además, que esta vez no me voy a quemar el culo.
Va por ustedes, que por la patria me da risa.

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